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LA ANTIGUA- VERACRUZ
 
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Al llegar a La Antigua, el visitante atrído por el escenario podrá constatar el paso del tiempo. Foto: Ignacio Urquiza

 

Ir a La Antigua y comer unos pescados al mojo de ajo o un chilpachole de mariscos es un lujo que todavía los habitantes de Xalapa se permiten de vez en cuando.

Para la gente de la región, La Antigua tiene algo especial, y seguramente a los capitalinos-quienes, ya cansados de manejar, aumentan la velocidad para llegar al Puerto de Veracruz, sin darse cuenta de la existencia de este lugar-también les encantaría. Para descubrir La Antigua es suficiente tomar-antes de la caseta-una carreterita y recorrer unos cuantos kilómetros

Este pequeno pueblo tiene hoy un encanto indefinible a pesar de los horrores arquitectónicos de la modernidad. Una vez llegando al corazón antiguo, situado cerca del río de Los Colibrís (el Huitzilapan de los antiguos moradores de esta tierra), uno se siente atrapado por la historia: no hay grandes construcciones ni palacios coloniales; tampoco pirámides monumentales.

Tan solo un río apacible y amplio donde se puede ver a algún nativo pescando, y árboles tropicales en flor que han crecido en medio de las ruinas de modestos edificios; el ruino atronador de aves y la mezcla de olores de flores tropicales y de pescado a las brasas son otras características del lugar.

De repente la imaginación toma su vuelo, y hace contacto con la historia que surge de la memoria mexicana: siluetas que se agitan entre los árboles, gritos de marineros o de pescadores jalando barcos repletos de mercaderías europeas que descargan las sombras más oscuras de los esclavos. Para el viajero encantado por el ambiente mágico, se precisan los actores protagónicos del esplendor de La Antigua Veracruz, cuando era casi el único punto de enlace con Europa. Pueden oírse los gritos de los comerciantes peleando mercancías y precios, y vislumbrarse a Ias mujeres espanolas escondidas tras sus grandes mantilIas, fundiéndose en Ia penumbra, entre los árboles, apresuradas por Ilegar a un modesto convento o a Ia pequena ermita deI Rosario para orar y expiar culpas reales o imaginarias.

Para el que tiene sensibilidad poética, La Antigua es un lugar ideal; de hecho, el espectáculo, Ia puesta en escena, es obra de la propia naturaleza: el río, los árboles, Ias raíces de algunos de ellos entre Ias ruinas de Ia antigua ciudad, Ias aves. y si el sonador conoce bien su historia nacional, el espectáculo se vuelve total.

La Antigua fue Ia segunda Veracruz después de que se abandonó el sitio de Ia Villa Rica y el Penón de Bernal. Creció rápidamente a lo largo deI siglo XVI para llegar a tener en 1571 -si creemos en el testimonio de Arias Hernández, cura y vicario de La Antigua-, vezinos y casa le parece que serán más de 200; dize que de 4 anos aca ha crecido mucho y mejorado los edificios, porque después de Ia quema, que avría 5 anos o más de 4 se hizo ordonanza y se pregono que ninguno cubriese Ia casa de paja. Es probable que a partir de ese momento los edificios hayan mejorado, pues en 1580 otro testimonio nos habla de algunas construcciones de cal y canto, de ladrillo o de tapería, afirmando también que varias casas principales ya tenían techos de teja.

Las cosas no habían sido fáciles para el pequeno asentamiento; incluso Ias esperanzas deI contador real Rodrigo de Albornoz, al manifestar en una carta a su "Cesarea Magestad" el interés deI traslado deI asiento de Villa Rica al nuevo sitio, no se cumplieron deI todo. EI río era navegable, y sus aguas, en esa época posiblemente más salubres que ahora, estaban llenas de peces de gran tamano y mariscos, y en su entorno había muchas aves fáciles de capturar .La Villa se asentó en medio de un conjunto de poblaciones totonacas esparcidas a lo largo de Ias dos márgenes deI río, muy próximo a Ia ciudad de Cempoala.

Más que de un río, el relator nos habla de un auténtico brazo de mar, lo que nos da una idea de las transformaciones de la naturaleza en ese lugar, porque hoy ese río tiene poco calado y su barra está bastante enzolvada. En 1552 un huracán azotó de frente a la comarca: dos días de lluvia dejaron arruinado el asentamiento; el río enfurecido subió de 2 a 3 m, arrastró el médano que protegía la ciudad e irrumpió en ella derribando casi todas las casas y danando las demás. La Antigua quedó destruida; las mercancías se fueron con el agua, Ias barcas, naos y caravelas que esperaban en Ulloa, se fueron a pique.

La topografía deI río se modificó considerablemente, por lo que se pensó en cambiar de sitio esta comarca. Evidentemente, Ias opiniones sobre el lugar en que debía asentarse la Nueva Veracruz eran diversas, y debieron pasar 50 anos para que Ia Nueva Veracruz se estableciera en Ias Ventas de Buitrón, donde actualmente se encuentra. Reacios aI cambio, arrieros y comerciantes siguieron utilizando el viejo camino que pasaba por La Antigua. Pero su destino estaba sellado: siglo y medio después, al pasar por ahí hacia el exilio, el jesuíta Rafael Zellis describiría a La Antigua como un "lugar miserable"

De esa época de esplendor efímero quedan unas cuantas construcciones totalmente arruinadas que se prestan más a Ia imaginación que a Ia reconstrucción histórica. La Iglesia Mayor actual reemplazó en el siglo XIX a Ia antigua iglesia jesuíta, Ia ermita deI Rosario, cuyo Viacrucis de auténtica Talavera es el único recuerdo deI siglo XVI. Existe un conjunto de minas a Ias cuales Ia tradición local ha dado nombres y funciones que probablemente jamás tuvieron, como Ia Casa deI Cabildo y Los Cuarteles, que toman su nombre en el siglo XIX, cuando se estableció en ellos un cuartel de caballería.

En cuanto a Ia Casa de Cortés, probablemente Ia más enigmática de todas, no hay información fidedigna de que el conquistador hubiera ordenado su edificación, y es seguro que jamás residió en La Antigua, lo cual no impidió que pasara por ese lugar y que el famoso Capitán General se viera "agasajado" con una casa construida con piedra muca y madrépora; ubicada en tan estratégico lugar.

A lo largo de su historia seguramente fue cambiando de función, y de casa de prestigio en el siglo XVI, pasó a ser, según estudiosos, tienda de abarrotes, panadería y casa particular. Habrá sido "casa de Cortés"? Si no existen documentos que lo confirmen tampoco hay otros que lo desmientan.